Gloria |
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Cuando nos comunicamos... ¿en quién solemos centrar la atención? Desde luego, y a pesar de que resulte paradójico si tenemos en cuenta lo preocupadas que las personas estamos en la reacción que producimos en los demás, los primerizos en esto de la exploración comunicativa centramos gran proporción de la atención en nosotros mismos. Sería lógico pensar que fijarnos en nuestra ejecución nos dará pistas de valiosa utilidad a la hora de autorregularnos. Pero... ¿no es asimismo una fuente de información incalculable la que recibimos del exterior? Si colapsados por los nervios nos convertimos en concienzudos analistas de nuestras interpretaciones, si no alzamos la mirada y buscamos las reacciones que en los demás provocamos... ¿no nos estaremos dejando algo por el camino? Clase de Habilidades Sociales. Primera sesión. Segundo ejercicio. “Súbete a la tarima, no te sientes, no hables (nadie dijo: “no te comuniques”) y... aguanta el tipo lo mejor que puedas” podrían haber sido, en clave de humor, las instrucciones que introdujeron lo que para mí supuso una situación en la que se hizo evidente lo difícil que se hace un aparentemente “no hacer nada”. Me expuse a una audiencia sin palabras que pronunciar y eso me hizo inferir que sin nada que transmitir. Como más tarde se dejó caer, se pretendía que, separándonos de nosotros, atendiéramos al resto, a los demás, pero yo seguí atendiendo a mí misma: a mis inseguros movimientos, a una incipiente vergüenza, al “¿qué hago yo aquí?”. Fue un primer intento. Como dice una conocida argentina, “no hay drama”. No hay drama pero sí la toma de conciencia de que, en el campo de la comunicación, entrenar cuidadosamente la percepción es importante. Hagamos lo que hagamos, de nuestro alrededor surgirán decenas de reacciones, estímulos más o menos brillantes. Lo que hay que hacer es... empezar a prestarles atención para, más tarde, intentar descifrarlos. Comentarios » Ir a formulario Autor: Paloma Fecha: 23/02/2010 10:52. Autor: Gloria Fecha: 25/02/2010 20:48. |
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