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Gloria

Expectativas

Expectativas

Abro la puerta, echo un vistazo general y busco un sitio donde sentarme. Una melodía de fondo. Dejo el bolso en el suelo, me quito el abrigo, saco la carpeta y de ella un folio, también un bolígrafo con el que escribir. Me recoloco el pañuelo que llevo al cuello, doy un par de sorbos de la botella de agua.

Intercambio comentarios y unas cuantas risas con unos compañeros que ya conozco.

Miro al frente: allí está Alejandro, traqueteando en el ordenador. No sé si preparando algo para la clase o dándonos tiempo, quizá también dándose tiempo...

Estoy inquietamente feliz o felizmente inquieta.

 

“Alumnos con expectativas” era lo que esperaba tener. Y... supongo que no se equivoca.

 

Pero... ¿qué expectativas? ¿pueden identificarse? ¿definirse? ¿delimitarse claramente?

 

A la pregunta de si todos tenemos las mismas, un guiño rápido nos dice que no: cada uno tiene razones diferentes para estar aquí. El abanico de motivos recorre un continuo desde los más pragmáticos hasta los más existenciales.

Hay quien busca completar una trilogía, hay quien busca completar un número de créditos... Al menos... todos buscamos algo.

 

Yo no sé concretar qué busco o qué espero.

Por un lado me gusta no tener expectativas cerradas, lo que me asegurará no llevarme una decepción.  Por otro lado, sé que, aunque no explicitadas, las que tengo son muy altas. Y no se centran precisamente, y aunque parezca extraño, en el contenido alrededor del cual, en un principio, girarán las sesiones que, a partir de ahora, compartiremos en estas dos asignaturas. Recordando lo que hemos estado hablando la pasada semana... se centran más en el “cómo” que en el “qué”, quizá también en el “por qué” del “cómo”, porque tengo la certeza de que lo que aquí hagamos me asegurará momentos de cuestionamiento (¿responderemos?), de incertidumbre (¿gestionaremos?), de búsqueda (¿encontraremos?)... y “sólo” con eso... ya estoy más que satisfecha.

4 comentarios

Gloria -

Hola Benja,

Yo también me he estado preguntando últimamente sobre la pertinencia o conveniencia del equilibrio y su búsqueda (aunque reconozco que aún no he llegado a las tentativas suicidas que parece te amenazaron/amenazan a ti, jaja). Pero cuando digo “pertinencia” me digo... “¡Qué serio y cuadriculado suena esto!” “¡Qué poco real!” a la vez, porque... como bien te cuestionabas... si somos personas (y no ratoncitos de laboratorio) ¿hasta qué punto es lícito buscar motivaciones a partes iguales? ¿hasta qué punto es posible cuando los sentimientos envuelven y trastocan (o modelan) todo a su antojo?

Por ahora me estoy haciendo consciente de que, si quiero, puedo hacerme consciente de lo que vivo (redundancia buscada), y eso ya es un avance. Me estoy dando cuenta de que en ocasiones el logro me puedo, mientras que en otras es el bienestar (la afiliación), en otros momentos es el posicionamiento (o “coloque”) sobre el que ya he estado reflexionando...

Por cierto, me han contado y he leído muchas cosas sobre el Encuentro de Innovación, del que me consta fuiste una parte muy importante. No sabes lo que me habría encantado participar en él (no pudo ser), por todo lo que supuso pero especialmente por esos encuentros (y reencuentros) que los seres virtuales tienen a veces la ocasión de disfrutar en el mundo de las realidades (me quedo con el cierre de tu post:“si es que Segunda Vida tiene mucho de primera...”).

El café... cuando quieras, sólo dime qué mañana :p

Besitos.

Benja -

Vaya vaya, con que la búsqueda del equilibrio o ser equilibrado es la muerte... creo que estoy intentando suicidarme desde que hice la asignatura de HH.SS., porque es lo que busco, con poco éxito en la mayoría de las ocasiones, pero bueno quizás eso sea lo interesante de la vida, tener una motivación o un tipo de motivación en cada momento, quizás lo ideal sea tener las 3 a partes iguales, pero ¿seríamos personas? ¿tendríamos sentimientos?

Me reitero, lo importante es ser consciente de lo que nos mueve realmente en cada momento.

Muchos besos Gloria y nos debemos un café.

Gloria -

Aunque sin llegar al límite, por un lado está bien lo de que la satisfacción sea “momentánea”, verdad David? Supone que no nos quedaremos sentados en la silla sonriendo al infinito (lo que en cierta medida agradecería en muchos momentos) sino que intentaremos recorrerlo.

Hablando de equilibrio... o de la ingenuidad que existe en buscarlo (¿de verdad nos dijo eso F. de P., bien conocido por su D. de C....?) ¿fue en la sesión de ayer cuándo Alejandro nos preguntaba si alguno buscábamos el equilibrio...? Casi digo que sí, recordando la alusión al “Mens sana in corpore sano” que tanta gracia pareció hacerte, pero no quise que se me etiquetara como “buscadora”, “motivada por el logro” e “idealista” en tan corto periodo de tiempo, jajaja, sería demasiado para mi ya de por sí poco estático día a día : )

David -

Releyendo tu comentario desde mi situación en esta cuarta semana de HH.SS., tengo que decirte que se destila de él un sano equilibrio entre los tres tipos de motivación, o los tres componentes de la motivación. Pero, como bien nos dijo nuestro querido y risueño F. de P. "el equilibrio es la muerte", nada permanece estático (ni el mismo eje de la Tierra, que ha sufrido una desviación de 8 cm. tras los terremotos en Chile).

Espero que las dinámicas que se produzcan entre esas tres dimensiones de la motivación, entre esos tres motores que te harán esperar, ansiar, escribir, reflexionar, atender, moverte, leer, comprender(te)(nos)(los)... sea igual de excitante que parece serlo ahora y que me consta que es.

Un abrazo, exploradora momentáneamente satisfecha :)